miércoles 17 de octubre de 2018

Festival franco-chileno de video arte

Sebastián Vidal Valenzuela[1][2]

El Festival franco-chileno de video arte fue una iniciativa promovida por el Servicio Cultural de la Embajada de Francia en Chile, como un espacio de intercambio y colaboración entre artistas de ambos países. Nace en el año 1981 como parte de la política cultural exterior del gobierno de François Mitterrand y tuvo en los nombres de Pascal-Emmanuel Gallet (Jefe de la Oficina de animación cultural de la Dirección general de relaciones culturales y científicas del Ministerio de asuntos extranjeros de Francia) y Jean Michel Solente (Agregado cultural de la Embajada de Francia en Chile) a sus principales gestores. Con una periodicidad anual, el Festival se llamó inicialmente Encuentro franco-chileno de Video Arte (1981-1985) y tuvo lugar en las dependencias del Instituto Chileno Francés de Cultura, ubicado en la calle Miguel Claro. Ahí, a través de una programación de poco más de una semana, se exponían trabajos de videístas franceses y chilenos, generando discusiones sobre los mecanismos tecnológicos para la producción artística en video, sus límites y diálogos con otras disciplinas; dando lugar también a reflexiones políticas a partir de la visualidad y los medios artísticos.

El Festival surge así como un espacio de apertura para la difusión de piezas audiovisuales que no habían tenido cabida en los circuitos oficiales. Por otro lado, debido al vertiginoso acceso a nuevas tecnologías audiovisuales –ayudados también por profesionales vinculados principalmente al mundo de la televisión y la publicidad, quienes les facilitaron equipos y recursos técnicos– los videístas chilenos comenzaron a exponer los resultados de sus primeros pasos en este nuevo campo. Con el correr del tiempo y gracias al apoyo sostenido del gobierno francés y de agentes críticos locales, el Festival se fue consolidando como un espacio pionero en el país y único en Latinoamérica. Esto permitió la formación de un incipiente –pero sostenido– circuito de creación y reflexión en torno al video y la experimentación de imágenes electrónicas en movimiento, a la vez que un potente espacio de resistencia político-cultural en dictadura.

Igualmente cineastas, documentalistas y agentes ligados al campo audiovisual participaron con piezas que no necesariamente se circunscribían al universo del videoarte. Ellos defendían un espacio en el Festival por medio del uso del video como un lenguaje alternativo y/o tensionante a la industria de la TV y el cine, donde se podía experimentar con una mayor libertad creativa, técnica y económica. Bajo esta premisa se expusieron en el Festival piezas para TV, videoclips, obras teatro en video, entre otras. Parte de esta necesidad de comunidad y discusión radicaba justamente en la cancelación y bloqueo de espacios culturales (formativos, exhibitivos, de circuito y difusión), y en la censura de los medios para el video independiente en el país. Como era de suponer, esta flexibilidad no fue bien recibida por una parte significativa de los videoartistas, quienes vieron con recelo la inclusión de formatos híbridos, derivados de la industria y la cultura de medios. Aquello se convirtió en una de las principales discusiones al interior del Festival. El llamado de los videoartistas se sustentaba en defender una autonomía del videoarte como género marginal e innovador dentro de la historia del arte, los espacios de exhibición y los medios. Sin embargo, hablamos aquí de tiempos complejos, donde lugares de difusión como el Festival eran únicos y todos querían tener alguna cabida en él.

Por su parte, la selección francesa demostraba un mayor conocimiento y dominio sobre el videoarte y de ella solían repetirse año a año nombres como los de Dominique Belloir, Jean-Paul Fargier, Michael Jaffrennou, Patrick Prado, Patric Bousquet, Hervé Nisic, Françoise Pain, Colette Deble, Philipe Truffault, entre otros. Lo anterior se debía a que los envíos eran gestionados por la oficina de promoción y producción de video Grand Canal, también por Heure Exquise: Centre international pour les arts vidéo, con fuerte apoyo del CICV Centre International de la Création Vidéo de Montbéliard en Francia.

Del lado chileno, una parte considerable de la selección se caracterizaba por vincular fuertemente la producción al registro del cuerpo, aspecto que remarcaba una parte importante del vínculo entre arte corporal, performance y registro de acciones en el espacio público, el documental de denuncia política y videos de experimentación con foco argumental. Estas orientaciones quedaron de manifiesto desde la primera versión, donde participaron artistas como Eugenio Dittborn, Lotty Rosenfeld, Carlos Leppe, Diamela Eltit, Gonzalo Mezza, Carlos Flores, Carlos Altamirano, Alfredo Jaar, el colectivo C.A.D.A. y el Teatro ICTUS, con su proyecto ICTUS TV. Dentro de la selección nacional de ese año destacó también Carlos Leppe con su performance Cuerpo correccional (1981), que incluyó una acción de enyesamiento de sus extremidades inferiores dentro de un aparato de televisión, al tiempo que exhibía su video Las cantatrices[3]. Igualmente sobresalió la instalación de Carlos Altamirano para su pieza de video Panorama de Santiago (1981), expuesta en las dependencias del Instituto mientras duró el encuentro. A medida que los encuentros comenzaban a sucederse en estos primeros años, nombres como Gloria Camiruaga, Magali Meneses, Víctor Hugo Codocedo y Juan Enrique Forch comenzaron a sumarse. En estas primeras versiones la organización dispuso de un catálogo/programa simple en papel de oficio mecanografiado unido por corchetes, que contenía los resúmenes y fichas de las piezas exhibidas. (ver imagen 1)

En noviembre de 1984, cuando ya corría la cuarta versión del encuentro, arribó a Chile Michelle Goldstein, quien asumió como Agregada Cultural de Francia en Chile de 1984 a 1988, y continuó dando un fuerte respaldo al encuentro. Al igual que años anteriores, el encuentro contó con obras de videoartistas como Juan Downey, Juan Castillo, Lotty Rosenfeld, Diamela Eltit, Gloria Camiruaga, Néstor Olhagaray y Roberto Farriol, entre otros.

En la quinta versión (1985) sucede otro hito del Festival: nace el premio Diario de viaje. Este consistía en un viaje y residencia para un videoartista chileno a Francia y de uno francés a Chile, con la finalidad de ampliar horizontes de conocimiento sobre el video. Igualmente, Diario de viaje tenía como retribución la realización de una pieza en video de libre creación como retrato de aquella experiencia, a partir de la que se pretendía ampliar el debate entre los participantes y público del Festival. Algunos de los franceses que participaron de esta iniciativa fueron Jean Paul Fargier, Michel Jaffrennou, Hervé Nisic, Jean-Louis Le Tacon, Robert Cahen, entre otros. Del lado chileno, la ganadora de la primera versión fue la videoartista Magali Meneses, a la que le siguieron Juan Forch, Jorge Said, Juan Francisco Vargas, Pablo Lavín y Francisco Arévalo[4].

A partir de la sexta edición (1986), el Encuentro pasa a llamarse definitivamente Festival franco-chileno, título por el que es conocido en la actualidad. Esta versión también contó con un catálogo de mejor edición que los anteriores, y que se mantuvo hasta el fin del Festival. (ver imagen 2) Desde la quinta versión en adelante los catálogos eran acompañados por más textos teóricos tanto franceses como chilenos. En el caso francés destaca la voz el videoartista y teórico del video arte francés Jean Paul Fargier (1944-) quien tuvo un rol importante debido a que, además de ser uno de los nombres relevantes del videoarte francés que escribía en medios especializados como Art Press y Les Cahiers du Cinéma, generó importantes discusiones en Chile sobre el naciente género. En el caso chileno los teóricos por aquellos años fueron también claves, ya que impulsaron y permitieron un análisis de gran profundidad sobre las condiciones del video, los medios y la institucionalidad en dictadura, además de participar como miembros del comité organizador de algunas versiones. Entre los nombres que destacan están Justo Pastor Mellado, Néstor Olhagaray y Nelly Richard. Otro acontecimiento significativo de esa edición fue la creación de la Sociedad Chilena del Video, la que se constituyó a partir de un grupo de creadores y teóricos chilenos que trabajaron en torno al Festival y que operaba como una forma de apoyo el desarrollo del video en el país. En las ediciones que siguieron, su propuesta se fue consolidando cada vez más, surgiendo incluso en 1988 otra iniciativa desde el Festival llamada Bolsa de productores, un sistema de apoyo financiero a proyectos audiovisuales chilenos mediante un concurso.

A medida que la transición comenzaba a fraguarse, el Festival comenzó a entrar en una etapa de revisión. La llegada a la democracia en 1990 trajo consigo también la apertura de espacios institucionales como el Museo Nacional de Bellas Artes, lugar donde gran parte de los videoartistas franceses de la primera etapa se dieron cita para la décima edición, viajando especialmente para celebrar tanto el aniversario, como los nuevos tiempos políticos del país.

El Festival como parte de la política de apoyo político cultural a Chile comienza a ampliar sus horizontes y en 1992, en su duodécima versión, agregando a su nombre también el de Festival franco-latinoamericano, con sede en Colombia y con la participación además de Argentina y Uruguay (ver imagen 3). Esta fue, en estricto rigor, la última versión del franco-chileno, ya que posteriormente será sólo Festival franco-latinoamericano. Una modalidad ampliada que perduró hasta 1996, momento en el que se realiza la última versión. Esta serie de cambios dio cuenta de que parte significativa de la misión del Festival estuvo dada por el contexto de apoyo político-cultural a los artistas en dictadura. Ya entrada la transición, los videoartistas y agentes locales decidieron continuar la herencia de los franco-chilenos a través de la Bienal de video y artes electrónicas que se inauguró en 1993 y que hoy continúa vigente como Bienal de Artes Mediales.

 

Bibliografía

  • Liñero Arend, G. (2010). Apuntes para una historia del video en Chile (1. ed). Santiago, Chile: Ocho Libros.
  • VV.AA. (1981). Catálogo primer encuentro franco-chileno de video arte. Santiago, Chile: Servicio Cultural de la Embajada de Francia / Instituto Chileno Francés de Cultura.
  • ___________. (1984). Catálogo cuarto encuentro franco-chileno de video arte. Santiago, Chile: Servicio Cultural de la Embajada de Francia / Instituto Chileno Francés de Cultura.
  • ___________. (1986). Catálogo sexto festival franco-chileno de video arte. Santiago, Chile: Servicio Cultural de la Embajada de Francia / Instituto Chileno Francés de Cultura.
  • ___________. (1990). Catálogo décimo festival franco-chileno de video arte. Santiago, Chile: Servicio Cultural de la Embajada de Francia / Instituto Chileno Francés de Cultura.

 

Sitios Web

www.centrodedocumentaciondelasartes.cl (consultado 15 de diciembre 2017)

www.arteymedios.org (consultado 15 de diciembre de 2017)

 

Lista de imágenes

  1. Portada catálogo «Segundo Encuentro franco-chileno de video arte», 1982. Colección CEDOC.
  2. Portada catálogo «Sexto Festival franco-chileno de video arte», 1986. Colección CEDOC.
  3. Portada catálogo «Segundo Festival franco-latinoamericano de video arte / duodécimo Festival franco/chileno de videoarte», 1992. Colección CEDOC.

 

[1] Sebastián Vidal Valenzuela (1978) es Doctor en Historia del arte en la Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos (becario Fulbright). Licenciado y Magíster en Teoría e Historia del Arte en la Universidad de Chile y Licenciado en Ciencias de la Educación en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Ha escrito artículos en diferentes medios físicos y digitales. En el 2013 publicó su libro En el principio: Arte, archivos y tecnologías durante la dictadura en Chile con la editorial chilena Metales Pesados. Ha curado exposiciones de arte contemporáneo en diversos museos y galerías chilenas como el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Contemporáneo MAC y la Sala de arte CCU. Actualmente se desempeña como Director del programa de Licenciatura en Teoría e Historia del arte en la Universidad Alberto Hurtado.

[2] Agradecimientos a José Miguel Frías por la asistencia en investigación y a Néstor Olhagaray por el aporte de su relato.

[3] Para mayor información sobre esta performance visitar la página web http://carlosleppe.cl/1981-cuerpo-correccional/

[4] Inicialmente, también algunos de los artistas que ganaron el Diario de viaje tuvieron una residencia de trabajo en el Centre International de Création de Vidéo Montbéliard Belfort (CICV), como Juan Forch, quien ganó en la segunda versión y realizó un video llamado Un (se) jour a Montbeliard, que retrata su experiencia en la Tercera Manifestación Internacional de Video y Televisión de Montbéliard.

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